vie 14a. Ordinario año Par (Id=468)

Primera Lectura

Nunca llamaremos ya dios nuestro a las obras de nuestras manos

Lectura del libro del profeta Oseas
14, 2-10

Esto dice el Señor:
"Conviértete, Israel, al Señor tu Dios, pues tu culpa te ha hecho caer. Busquen las palabras apropiadas y conviértanse al Señor; díganle:
"Perdona todos nuestros pecados y acepta el pacto; como ofrenda te presentamos las palabras de nuestros labios. Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos más dios nuestro a la obra de nuestras manos, pues en ti encuentra compasión el huérfano".
Yo sanaré su infidelidad, los amaré gratuitamente, pues ha cesado mi ira. Seré como rocío para Israel; él florecerá como el lirio, y echará raíces como los árboles del Líbano. Se extenderán sus ramas, tendrá el esplendor del olivo, y como el del Líbano será su perfume. El Señor volverá a ser su protector, volverán a cultivar el trigo, florecerán como la parra, y serán famosos como el vino del Líbano.
Efraín no tendrá ya nada que ver con los ídolos. Yo escucho su plegaria y cuido de él; yo soy como un ciprés siempre joven, y de mí proceden todos sus frutos. ¿Quién es tan sabio como para entender esto? ¿Quién tan inteligente como para comprenderlo? Los caminos del Señor son rectos, por ellos caminan los inocentes, y en ellos tropiezan los culpables".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 50, 3-4.8-9.12-13.14 y 17

Abre, Señor, mis labios y te alabaré.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine

Ten piedad de mí, oh Dios, por tu amor, por tu inmensa compasión, borra mi culpa; lava del todo mi maldad, limpia mi pecado.
Abre, Señor, mis labios y te alabaré.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine

Tú amas al de corazón sincero, en mi interior me enseñas la sabiduría. Rocíame con agua purificadora, y quedaré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Abre, Señor, mis labios y te alabaré.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, renueva dentro de mí un espíritu firme; no me arrojes de tu presencia, no retires de mí tu santo espíritu.
Abre, Señor, mis labios y te alabaré.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine

Devuélveme la alegría de tu salvación, fortaléceme con tu espíritu generoso. Abre, Señor, mis labios y mi boca proclamará tu alabanza.
Abre, Señor, mis labios y te alabaré.
Os meum annuntiábit laudem tuam, Dómine

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Cuando venga el Espíritu de verdad, él les enseñará toda la verdad y les recordará todo cuanto yo les he dicho, dice el Señor.
Cum vénerit Spíritus veritátis, docébit vos omnen veritátem; et súggeret vobis ómnia quaecúmque díxero vobis
Aleluya.

Evangelio

No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
10, 16-23

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles:
"Yo los envío como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas. No se fíen de la gente, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. Serán llevados por mi causa ante gobernadores y reyes, para que den testimonio ante ellos y ante los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de como hablarán, ni de qué dirán. Dios mismo les sugerirá en ese momento lo que tienen que decir, pues no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu del Padre hablará a través de ustedes.
El hermano entregará a la muerte a su hermano y el padre a su hijo. Se levantarán hijos contra padres y los mataran. Todos los odiarán por mi causa, pero el que persevere hasta el final, ése se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; les aseguro que no conseguirán recorrer todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]